¿Te cuento el bochinche del Viaducto? ¡Apuñalaron a un motorista por robarle la nave!
Un motorista fue apuñalado y robado en el Viaducto de Matanzas mientras trabajaba. El pasajero, con cuchillo, atacó al conductor para llevarse la moto.
¡Oye, que te cuento esto que pasó en el Viaducto!
Imagínate la escena: un motorista, dándole duro en su nave, trabajando como es la cosa, y de repente, ¡zas! Le cae encima uno que no venía a pasear.
Según se cuenta por ahí, el chofer estaba haciendo una vuelta, llevando a un pasajero como Dios manda. Pero al final del viaje, el que iba detrás sacó un cuchillo y le dijo: "Dame la moto o te la quito a la brava".
¿Dónde y cuándo fue el teatro este?
Esto fue en el mismísimo Viaducto de Matanzas, ¡tela! Pasada la medianoche, como a las 10 de la noche para ser exactos. La cosa se puso caliente.
Dicen que el pobre motorista intentó salir por patas, acelerando la moto, pero el tipo este se quedó detrás, ¡con el cuchillo en la mano!
En el apuro, con la moto ya cogiendo vuelo, el agresor le metió un filo en la pierna al conductor. ¡Imagínate el susto!
Los dos cayeron al piso, y pa' colmo, el atacante le dio otro corte, esta vez en la espalda, antes de agarrar la moto y largarse como si nada.
¿Y esto por qué nos importa, mi gente?
Porque la cosa está que arde, compadre. La gente que usa la moto pa' ganarse el pan está con el alma en vilo.
Te roban el medio de vida, y pa' más, te dejan casi sin poderte mover. ¿Tú sabes lo que es eso?
Esto hace que uno se lo piense dos veces antes de meterse en un viaje, sobre todo de noche.
¿Qué dicen por ahí las partes?
Bueno, la noticia salió de una denuncia ciudadana, que es la forma en que a veces nos enteramos de las cosas. Nadie oficial ha dicho pío todavía.
No se sabe quién es el fulano que hizo la fechoría, ni si ya recuperaron la moto, ni si agarraron a alguien. La víctima, que sobrevivió, tampoco ha dado muchos detalles.
La gente que estaba cerca vio la caída, pero al principio no entendieron que era un robo, pensaron que era otra cosa. ¡Vaya lío!
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en este cuento?
Pues mira, lo que queda es seguir de cerca a ver si las autoridades se pronuncian y cuentan qué pasó de verdad. Si hay avances, si agarran al tipo, si aparece la moto.
Mientras tanto, queda la preocupación y la advertencia para los que trabajan en la calle. Hay que andar con cien ojos, que la cosa está complicada.